Aunque nos parezca mentira los problemas de obesidad o sobrepeso, o mejor dicho, las patologías asociadas o que necesitan una corrección de peso ocupan el primer lugar en cuanto al número de las consultas de los médicos generalistas o de “familia” de nuestro país. Es tal el problema que podemos afirmar que en los países considerados desarrollados afecta a una cuarta parte de la población. Siendo el problema mas frecuente de los llamados trastornos metabólicos. El problema se agudiza en gran medida si consideramos únicamente la población que supera los 50 años, en la que la estadística es aún si cave más aterradora, ya que se acerca al 50 % los que padecen obesidad o sobrepeso. En España, estadísticas recientes demuestran que en la población general más del 42 % presenta sobrepeso o está obeso. Si seguimos ateniéndonos a lo que dicen las estadísticas, debemos considerar que el 12,4 % de los hombres de nuestro país y el 21,3 de las mujeres son obesos de edades comprendidas entre los 35 y 65 años. Este libro no pretende en ningún momento “sentar cátedra” ya que afortunadamente contamos con grandes maestros que han dedicado toda su vida a la investigación y son los que realmente nos enseñan el camino a seguir cuando queremos hacer “las cosas bien hechas”. Simplemente pretendo concentrar en pocas páginas la pequeña experiencia de unos años al frente de una clínica médica de Medicina Estética, Dietética y Nutrición, contestando la demanda que ha podido surgir en los cursos y conferencias que hemos impartido de presentar algunas pautas concretas que puedan servir de referencia a aquellos profesionales, y al público en general, que tengan una forma de pensar parecida a la mía. Dejar claro que en Medicina casi nunca dos más dos son cuatro, no existen las enfermedades sino los enfermos, y la agresividad o los tratamientos agresivos no sirven prácticamente de nada cuando realmente lo que pretendemos es “culturizar” a nuestros pacientes. Me niego a realizar dietas rápidas que únicamente sirven para hacer pasar un mal rato a los sufridos pacientes sin aportarles pautas de comportamiento racionalizado que perduren el resto de sus vidas. Justificar una rápida pérdida de peso es injustificable. Prefiero mil veces que mis pacientes aprendan conceptos sanos y perdurables a que por un esfuerzo dietético consigan en una semana una gran pérdida de peso, se cansen, y abandonen el tratamiento. Es más razonable adelgazar por “bien comer” que por “no comer”. Nuestra misión es ayudar a aprender. No castigar con tratamientos extremos e ilógicos que solo conducen al desaliento. Lo mismo puedo decir de los preparados o fitocompuestos que vamos a nombrar durante las exposiciones de este libro. Ninguno de ellos puede sustituir una dieta correcta y sana, pero sí puede ayudar a llevarla más cómodamente. Su finalidad es que el tratamiento dietético pueda ser “un poco más llevadero”, no, desde luego, para sustituirlo. Como veremos, todavía no se ha inventado la píldora mágica que hace perder peso comiendo lo que uno quiera sin perjudicar la salud. Sin embargo, sí es verdad que aportando ciertos preparados, podemos ayudar a hacer un poco más fácil la vida de nuestros pacientes, y solucionarles muchos de los problemas que su exceso de peso les pueden producir. Todos los preparados los utilizamos cuando realmente son necesarios o imprescindibles porque la patología requiere una actuación consecuente con ella. Aporto los nombres comerciales de todos ellos puesto que la experiencia me dice que es mejor la claridad y concreción en las pautas que no el que cada uno busque productos que intenten cumplir las mismas funciones sin conocerlos. Yo aporto mi experiencia con productos que son de mi total confianza y que nunca me han decepcionado. Por supuesto, siempre que puedo acudo a complejos homeopáticos o fitoterapeúticos ya que además de solucionarme los problemas, me dan la seguridad de no plantearme efectos colaterales ni secundarios indeseables. DEFINICION DE OBESIDAD ¿QUÉ ES LA OBESIDAD? La pregunta no es de perogrullo, estamos tan bombardeados continuamente por los medios de comunicación que realmente nos machacan con un prototipo escultural de belleza que nos hacemos un lío tremendo con conceptos que afortunadamente no tienen nada que ver con los imperativos de salud que todos deberíamos poseer. Desde luego, la obesidad no tiene nada que ver con lo contrario de los cuerpos esculturales, y a veces rayando lo esperpéntico, que pasean por las pasarelas de la moda de hoy en día, ni afortunadamente con la antítesis de los cuerpos de “Apolos” de los muchachos que aparecen en los anuncios publicitarios. ¡¡ Que poco nos cuentan los sacrificios, a veces insanos, ni las horas y horas de auténtico machaqueo en gimnasios que tienen que sufrir para alcanzar esas figuras esculturales que tanto nos llegan a obsesionar ¡! La obesidad podemos definirla como la “acumulación excesiva de grasa en el cuerpo”, o como el “acumulo excesivo de grasa en el cuerpo que suponga un riesgo para la salud”, y que, como norma, se manifiesta como un aumento del peso corporal. Pero claro, ¿qué pasa con esos atletas que pesan tanto y si analizamos su composición vemos que su contenido corporal graso es mínimo?. La respuesta es inmediata, “son todo músculo”, y el músculo pesa mucho. Como vemos, aunque en muchos casos nos resulta evidente
a primera vista definir a un obeso, es cierto que definir el concepto
puro de obesidad para aplicarlo a todo el mundo sin otras consideraciones
no es nada fácil. Yo personalmente prefiero considerar a la obesidad
bajo el prisma de los efectos negativos para la salud que conlleva, y
dejar bajo parámetros más subjetivos los planteamientos
estéticos que pueda traer como consecuencia de ella. TECNICAS DE MEDICION SI, PERO. . . ¿SOY UN OBESO? No es tan fácil como parece contestar a simple vista a esta pregunta. Evidentemente en muchos casos no es difícil contestarla al primer golpe de vista en estas personas en las que se aprecia de forma clara su gran volumen y su tremendo peso. Pero es mucho más difícil en estas personas que sin tener una obesidad aparente, sí presentan un cierto grado de sobrepeso. Y mucho menos en la gran cantidad de jovencitas que acuden a nuestras consultas con ciertos sobrepesos mínimos y lo único que demandan es mejorar su condición estética. En ambos casos, tanto en una obesidad clara y manifiesta como en los que simplemente requieren una pequeña remodelación de su figura, la siguiente pregunta es casi obligada: ¿CUÁL ES MI PESO IDEAL?. Existen varias formas de estimar la grasa corporal, desde las más sofisticadas técnicas densitométricas y diluccionales que se realizan únicamente en centros especializados a la antropométricas, más simples, de uso común en las clínicas de dietética y nutrición. Lógicamente nos vamos a referir a éstas últimas puesto que son las más fáciles de utilizar y nos permiten hacer un seguimiento del tratamiento de una forma objetiva y reproducible. Básicamente son tres: Fórmula de Brocca: establece el peso ideal en tantos Kilos como la talla en centímetros supere al metro. Así por ejemplo, establece que alguien que midiera 1 metro con 75 cm, su peso ideal correspondería a 75 Kg. Evidentemente, todos estamos de acuerdo en que es la más sencilla pero también la más inútil manera de valorar una obesidad, ya que no se tienen en cuenta otros criterios sumamente importantes como la constitución del individuo, la calidad muscular del mismo etc. Medida del pliegue cutáneo: Es quizás uno de los procedimientos más frecuentemente utilizados en las clínicas de pérdida de peso. Se utiliza una especie de compás (lipómetro) que mide el espesor de la grasa en lugares determinados. Generalmente en el tríceps de los brazos o entre el dedo pulgar e índice de las manos. El resultado se correlaciona con unas tablas de estándares con edades y estatura, que nos proporciona unos percentiles. Generalmente por encima del percentil 85 se considera a una persona obesa. Indice de Quetelet o Indice de Masa Corporal (IMC): Es un sistema muy fácil y muy socorrido para aproximarnos al peso ideal del obeso. Relaciona el peso con la estatura resultando de dividir el peso en Kg. por el cuadrado de la estatura en metros. Consideraremos a una persona obesa cuando su IMC sea igual o superior a 30 Kg/m2. CLASIFICACION DE LA OBESIDAD Hay muchas clasificaciones etiológicas (cáusales) de la obesidad, que podrán ser muy importantes en clínica y en investigación, pero que en el terreno práctico nos aportan muy poco y simplemente nos orientan en el conocimiento de cómo se ha producido. Sin embargo podemos establecer una mínima lista de las clasificaciones mas frecuentemente utilizadas: Desde el punto de vista causal podemos encontrarnos con:
Según la distribución de la grasa en el cuerpo se clasifica a la obesidad en:
Según la edad de aparición podemos clasificarla en:
Y por último podemos clasificar la obesidad según la gravedad de la misma, para ello nos basamos habitualmente en el Indice de Masa corporal según unos parámetros universalmente aceptados:
RIESGOS Y COMPLICACIONES DE LA OBESIDAD Es obvio que en la mayoría de los casos de obesidad o sobrepeso con que nos encontramos en la clínica diaria no tienen mas trascendencia que la meramente estética, y que con un mínimo de corrección dietética y la ayuda de algún fitoterápico sencillo lo podemos solucionar. Pero es importante destacar que existen una serie de manifestaciones clínicas derivadas de la obesidad que justifican su tratamiento, basta recordar que la mortalidad de un obeso es 2,5 veces mayor que la de una persona con un peso normal. Así es muy frecuente la asociación de obesidad con un amplio espectro de enfermedades, que brevemente vamos a comentar, y en las que una reducción de peso conlleva siempre una importante mejoría clínica. Obesidad y enfermedades cardiovasculares: Existen multitud de estudios que avalan la relación de obesidad con enfermedad coronaria y la aparición de angina de pecho o el temido infarto de miocardio. Sobre todo, como veremos, cuando se asocia a otros factores como la hipertensión arterial, el aumento de lípidos en sangre o la diabetes que son también mucho más frecuentes en el paciente obeso que en el de peso normal. Las alteraciones de los lípidos en sangre, aumentando el colesterol LDL y disminuyendo el colesterol HDL (“colesterol bueno”) favorece el depósito de placas grasas dentro de las arterias que riegan el corazón (arterias coronarias). Este depósito estrecha el calibre de los vasos disminuyendo notablemente la cantidad de sangre que puede pasar por ellos. Es lo que denominamos Arteriosclerosis. Si lo unimos al espasmo que se produce por culpa de la hipertensión o del sobreesfuerzo, deja de llegar la suficiente sangre al músculo cardiaco, con lo que la lesión miocárdica se produce pudiendo, incluso, tener un desenlace fatal. Obesidad y Hipertensión Arterial: La Hipertensión Arterial es una enfermedad muy común que se asocia en gran proporción con la obesidad. Es 2,5 más frecuente en pacientes obesos que en personas con peso normal. Además se ha estimado en multitud de estudios clínicos que el control de la obesidad puede reducir en más de un 50% el número de casos de hipertensión. Se ha demostrado que la reducción de peso en hipertensos obesos produce una importante mejoría en sus cifras tensionales, independiente de la cantidad de sodio que tomen en la dieta. Incluso puede incidir beneficiosamente en la menor necesidad de fármacos hipotensores, reduciendo así los efectos indeseables de éstos. Obesidad y Diabetes: La diabetes es de lejos la enfermedad más habitual asociada a la obesidad. Baste fijarnos en lo que nos dicen algunas cifras: un 25% de los niños obesos presentan alteraciones de tolerancia a la glucosa. Y en un 80 % de los diabéticos, la enfermedad les aparece a partir de los 45 años de edad (diabetes del adulto) y prácticamente todos presentan algún grado de obesidad. El problema de estos pacientes no es que su páncreas funcione mal, sino que la cantidad de insulina que secreta es insuficiente para el peso corporal de los mismos. La secreción de insulina es relativa, no por insuficiencia pancreática, y este desajuste entre cantidad de insulina secretada normalmente puede equilibrarse con una pérdida de peso y reduciendo la masa grasa del paciente. El tratamiento dietético es el más importante y con mucha frecuencia el único necesario para solucionar la enfermedad diabética en el obeso. Es de suma importancia que extrememos nuestros esfuerzos en alentar a estos pacientes para que sean consecuentes con sus indicaciones dietéticas. Los síntomas de su enfermedad diabética (sed, poliuria, nicturia, pruritos etc.) debemos considerarlos como síntomas menores añadidos a la problemática de su obesidad, ya que esta intolerancia a los hidratos de carbono que presentan estos pacientes puede ser totalmente anulada si pierden peso, pero en cambio, va a empeorar inexorablemente si el diabético obeso no consigue su pérdida ponderal, exponiéndose a la evolución de su enfermedad diabética con las complicaciones que acarrea (neuropatias, vasculopatías etc.) Obesidad y manifestaciones respiratorias: Las alteraciones respiratorias derivadas de la obesidad se deben a la reducción del volumen pulmonar total, marcada reducción del volumen espiratorio, reducción de la ventilación en la porción inferior de ambos hemitorax y el acúmulo de grasa en la pared torácica con reducción de su capacidad de expansión. El resultado final de estas alteraciones es la disminución de entrada de oxígeno y el aumento del carbónico, que justifican junto con el aumento del hematocrito y de la hemoglobina las manifestaciones clínicas respiratorias que acompañan al paciente obeso. Podemos resumirlas en: somnolencia diurna brusca, muchas veces relacionada con el poco reposo nocturno, fatigabilidad o disnea importante. Ronquidos, apneas durante el sueño, es decir, periodos de hasta 30 segundos sin respiración, cianosis, o coloración azulada de la piel por falta de oxígeno en la sangre, cefaleas matutinas, alteraciones psicopatológicas desde una irritabilidad fácil hasta una grave depresión reactiva. Son manifestaciones de la obesidad que pueden llegar a resultar extremadamente graves, no solo por afectar a la vida cotidiana del enfermo que las padece, sino que también afectan a su entorno social, familiar y laboral, y pueden ser origen de trastornos de la ventilación tan importantes que incluso requieran su ingreso en unidades de cuidados intensivos respiratorios. A pesar de todo debemos concluir que son manifestaciones que remiten con extraordinaria rapidez en tanto en cuanto el paciente se somete a un tratamiento dietético de su obesidad, y probablemente son las mejoras obtenidas en el terreno respiratorio las primeras en manifestarse en el momento que se consiguen las primeras reducciones ponderales. Obesidad y aparato locomotor: El dolor óseos y/o articular es uno de los motivos por el que con más frecuencia acude el paciente obeso de forma espontánea a la consulta. Otras veces suele ser el reumatólogo, ortopeda o fisioterapeuta el que deriva al obeso a la consulta de dietética para su pérdida de peso, condición sin la cual sus molestias osteo – articulares tienen muy difícil solución. Es lógico pensar que el sistema músculo – esquelético de nuestro organismo está preparado para soportar un determinado peso, y cuando éste se excede el traumatismo continuado que representa el sobrepeso condiciona la aparición de alteraciones articulares características. La más común de ellas es la artrosis, que llega a manifestarse en hasta el 50% de los pacientes obesos según la edad y el grado de obesidad. Afecta fundamentalmente a extremidades inferiores (caderas y rodillas) y a la columna. Siendo una de las patologías que más condiciona la calidad de vida del paciente obeso. Es muy importante resaltar aquí que los niños obesos son los más predispuestos a sufrir deformidades osteo-articulares ya que están en periodo de crecimiento. El problema se agrava conforme evoluciona la artrosis y la consiguiente impotencia funcional que acarrea y no se soluciona el problema de la obesidad. El paciente obeso se vuelve cada vez más sedentario con lo que entramos en un círculo vicioso muy difícil de vencer: obesidad – artrosis – sedentarismo – obesidad. Otra anomalía muy frecuentemente asociada a la obesidad es la hiperuricemia, responsable de los ataques de gota y de la artropatía gotosa que se observa muy a menudo en las obesidades importantes generalmente de tipo androide o troncular superior. Obesidad y alteraciones digestivas: Fundamentalmente la obesidad está ligada a problemas con la vesícula biliar, por un lado, la bilis contiene mucha mayor proporción de colesterol, con lo que la predisposición a sufrir cálculos biliares es mucho mayor que en la persona de peso normal. Por otro lado, el acumulo de grasa en la pared abdominal condiciona enormemente el buen desarrollo de las funciones digestivas, ocasionando el típico síndrome dispéptico del obeso caracterizado por digestiones lentas, pesadas, regurgitaciones, meteorismo y aerofagia, plenitud post-prandial etc. El aumento general de la grasa condiciona su depósito en el hígado, es lo que denominamos Esteatosis hepática, enfermedad crónica característica del obeso que condiciona un “mal funcionamiento” hepático y la consiguiente pérdida de sus funciones detoxicantes. Es responsable de la apariencia de “intoxicación generalizada” que muestran algunas obesidades extremas, y de gran parte de las manifestaciones dispépticas que apuntábamos anteriormente. Otra de las consecuencias del acumulo de grasa en la pared abdominal con la consiguiente hiperpresión que produce sobre el diafragma es la aparición de la hernia de hiato. Parte del estómago atraviesa el esfínter diafragmático y se sitúa encima del diafragma, en la cavidad torácica. Parte de los alimentos consumidos, al ser insuficiente el esfínter superior del estómago ascienden por el esófago irritando sus paredes, erosionándolas. Se caracteriza clínicamente por aumento del reflujo esofágico, con acidez intensa, dolor precordial, aerofagia etc. Obesidad y embarazo: Si nos planteamos que el 75 % de las mujeres obesas desarrollaron su obesidad a partir de los 14 años y solamente una minoría de mujeres la han desarrollado a partir de los 40, comprenderemos que la edad gestante, y por lo tanto los embarazos y la crianza de los hijos suponen factores de riesgo importantes en la génesis de su problema de obesidad. En la mayoría de los casos el problema radica en que por la peculiaridad del estado, durante la gestación se acumula un exceso de peso que no remite después del embarazo, acumulándose de forma importante en las multíparas con los embarazos consecutivos. El cambio de vida que supone el embarazo y la lactancia suele coexistir con una disminución del ejercicio junto con el hecho de la “atadura” al hogar que supone el nuevo y peculiar estado, esto hace que aún de forma inconsciente se aumente el contenido calórico de la dieta. Si no mentalizamos a nuestras gestantes del riesgo que supone, ambos motivos pueden ser responsables de un aumento ponderal incontrolado. Hay un concepto universalmente aceptado por la comunidad médica, y es que la mujer gestante no debe “comer para dos”. De hecho el único suplemento energético que habitualmente se recomienda es el equivalente a 250 cc de leche diaria de más. Este mínimo suplemento cubre sobradamente las necesidades calóricas añadidas que puede suponer el embarazo, y cualquier otro aporte puede implicar un aumento desaconsejado del peso. Sobradamente conocido es el interés que los ginecólogos manifiestan en que el aumento de peso total durante el embarazo oscile entre los 9 a los 12 kg. que son precisamente los que la mujer puede perder después del alumbramiento y con un puerperio normal. La obesidad antes de la gestación y el aumento excesivo de peso durante la misma están asociadas a una serie de patologías que se manifiestan en mayor medida en estos casos: hipertensión, preeclampsia, eclampsia. Sin contar con los riesgos en obesidades masivas de riesgo de mortalidad, diabetes, pielonefritis, y partos distócicos. No podemos olvidar que hay numerosos estudios que confirman que las madres obesas engendran niños obesos. Obesidad en la infancia: Se calcula que aproximadamente el 10 % de los niños y el 15 % de las niñas son obesos. El gran problema independientemente que condicionan una obesidad de adulto con la problemática que acarrea, es que aunque en apariencia los niños obesos parezcan más altos, la talla definitiva de los niños obesos no solamente no supera, sino que suele ser inferior que la de los niños de peso normal. Es muy conveniente la reducción ponderal de los niños con obesidad, ya que se ven problemas asociados que van a perturbar su normal desarrollo, ya no solamente en el terreno psicoemocional, es el clásico bombardeo con el desprecio del “gordo de la pandilla” sino que además es mayor la incidencia de problemas respiratorios y ortopédicos en estos niños. ¿POR QUÉ TRATAR? En principio hay una razón de “peso”. En mi experiencia y en la de gran número de compañeros médicos consultados, después de muchos años en una clínica dietética, podemos afirmar que a ningún obeso le gusta serlo. Por lo tanto es evidente que el primer beneficio va a ser el psicológico. Podemos enfocarlo como queramos pero la ganancia en autoestima, seguridad en uno mismo, aceptación social etc. es muy importante a la hora de motivar y motivarse de cara a la obtención de la pérdida de peso deseada. Por otro lado, indudablemente la más importante va a ser la ganancia en salud. La reducción de peso conlleva una evidente ganancia en la calidad y en la cantidad de vida. Los obesos que adelgazan reducen sus posibilidades de padecer diabetes, hipertensión arterial, artrosis, enfermedades hepático-biliares etc. además mejoran su tolerancia al ejercicio físico y evitan complicaciones a la hora de una intervención quirúrgica si ésta fuera necesaria. El objetivo del tratamiento sería tratar de conseguir el peso teórico ideal. Sin embargo, esto que parece en teoría tan sencillo puede ser una empresa, en muchos casos, más que imposible. Yo me conformo y aliento a mis pacientes a que consigan un peso, que aunque no coincida con el que las tablas antropométricas le consideren como el idóneo, sea sin embargo, estéticamente aceptable, entre dentro de lo que podríamos llamar “no de riesgo” para su salud, y lo que es más importante, puedan mantenerlo sin necesidad de estar mortificándose, dietéticamente hablando, todos los días. Antes que nada, me gusta poner las cosas lo más claras posibles a todos los candidatos optimistas a un tratamiento dietético de su obesidad. En este sentido, intento que comprendan que nos guste o no nos guste, la obesidad es una enfermedad crónica, y esto es importantísimo que lo comprenda todo el mundo. La obesidad es para toda la vida, y por lo tanto, durante toda la vida, el obeso tendrá que estar luchando o bien para perder el exceso de peso o para intentar mantener el peso perdido. Desgraciadamente no contamos con la fórmula mágica con la que podamos “cambiar el metabolismo” de las personas. Ese concepto es literalmente MENTIRA. Y es lamentable que todavía hoy, incluso algunos que se precian de ser “profesionales” de la salud, lo utilicen para atraer “clientes” a sus consultorios. A QUIEN TRATAR Y QUIEN DEBE TRATAR UNA OBESIDAD No es una broma lo que intento plantear. Tratar o tratarse debe hacerlo cualquier persona que tenga, o bien un problema de obesidad, o bien tenga un poco de sobrepeso. Esto que acabo de decir parece evidente. El problema, y las madres lo saben muy bien, es que muy frecuentemente nos encontramos con cantidad de jovencitas que por imperativos de la moda o bien acuden a centros de dietética por su cuenta para quitarse unos kilogramos, y lo lamentable es que las atienden, y ya estamos a vueltas con los afanes de lucro, o bien se someten por su cuenta y riesgo a “dietas” totalmente carentes de sentido, perjudiciales para su salud, y además, la mayoría de las veces fustrantes, cuando la realidad es que están literalmente delgadas y no les sobra absolutamente nada de peso. Con esto, trato de hacer un canto al sentido estadísticamente menos frecuente, que por desgracia es el que llamamos sentido común. Mucho cuidado con dietas extrañas, incompletas, “raras”, agresivas etc. que desgraciadamente están disponibles en cantidad de publicaciones de lectura fácil o que van “de boca en boca” con resultados aparentemente “milagrosos”, son por lo general muy peligrosas y si unimos la frustración que a la larga ocasionan con el continuo influjo que la publicidad engañosa de los imperativos de delgadez ocasiona en nuestra juventud no nos sorprendamos de la cantidad de patologías que nos encontramos por culpa de delgadeces extremas y de anorexias. De todas formas no hay que ser alarmistas, en cualquier persona sana, perder 3, 4 o 5 Kg. no debe suponer ninguna complicación, si realmente le sobran, y estéticamente se va a sentir mejor. En este capítulo plantearemos unas indicaciones dietéticas que pueden servir perfectamente para cumplir esos objetivos y unos consejos que la moderna Fitoterapia nos aporta para ayudarnos a cumplirlos y para solucionar los frecuentes problemas que puedan venir asociados a esos Kilos de más. Otra cosa bien distinta es el tratamiento de la obesidad establecida como auténtica entidad clínica, en la que se conjugan multitud de factores que debemos tener presentes tal y como hemos visto en capítulos anteriores: psicológicos, metabólicos, endocrinos etc. que nos obligan como mínimo a realizar un diagnóstico diferencial correcto y a plantear una terapia combinada en la que indudablemente se necesita un profesional de la Medicina con amplia experiencia en temas dietéticos y nutricionales, así como los conocimientos adecuados para solventar los problemas que una dieta continuada pueda ocasionar y los problemas que en principio la obesidad esté ocasionando. CLAVES DEL TRATAMIENTO No vamos a andarnos con rodeos, el fundamento de todo
tratamiento de la obesidad se basa en dos principios obligatorios: O lo mejor, las dos cosas a la vez. Las claves de un tratamiento serio de la obesidad se basan, pues, en un método multidisciplinario que aúne las tres medidas siguientes: a) Elección de una dieta que
aporte menos calorías que las que consume, adecuada a cada paciente,
lo más amena y divertida, si se puede llamar divertida a cualquier
dieta de reducción de peso, pero que por lo menos sea mas o menos
“a gusto del consumidor” y que no se aburra soberanamente
y abandone el tratamiento. ESQUEMA DE DIETA HIPOCALORICA DESAYUNO: A elegir: Una taza de café con leche (mejor descremada o semidescremada) con sacarina mejor que azúcar. Un zumo de frutas naturales y una infusión (té, manzanilla, menta-poleo etc.) A LO LARGO DE LA MAÑANA: Una o dos tomas de fruta. Digo “tomas” y no “piezas” porque una “toma” de fruta puede ser una manzana, pero una toma de fruta, también es “media manzana”, se comprende ¿verdad?. Si son dos o más tomas de fruta, intentaremos dejar una hora de tiempo entre una y otra. Las frutas más recomendables son las siguientes, y por orden de preferencia: Piña, kiwi, manzana (sin pelar), pera, sandía, melón, melocotón, fresas, ciruela, naranja etc. COMIDA: PRIMEROS PLATOS: a elegir: - Verdura de hoja o tallo: borraja, acelga, espinaca,
apio, puerro, cardo, alcachofa, col, coliflor, coles de Bruselas, espárragos,
judías verdes etc. - Ensalada con hortalizas: Lechuga, escarola, endibia,
espárragos, tomate, pepino, pepinillo, pimiento, champiñón,
zanahoria, cebolla etc. - Sopa o crema, ligera, desgrasada y natural (no de sobre o cubitos). Sin pasta. Puede ser de verduras, carne, aves, pescados o mariscos.
NO TOMAMOS POSTRES. Podemos tomar café o infusiones. A LO LARGO DE LA TARDE: Una o dos tomas de fruta, y sería muy aconsejable tomar un yogur descremado. CENA: Podemos tomar un huevo, plancha o tortilla, que podemos hacer de espárragos, ajos tiernos, cebolla, calabacín, champiñón etc. O pescados, aves o carnes igual que la comida. Acompañamos de una guarnición de verdura, ensalada o sopa. No tomamos postres. UNA HORA DESPUES DE LA CENA: Recomiendo la toma de piña o kiwi.
Siempre recomendamos beber un mínimo de litro y medio a dos litros de agua al día. Y preferentemente fuera de la comida y cena. COMO PODEMOS AYUDAR : Acudimos a los fitocompuestos y a la homeopatía que nos proporcionan las ayudas más valiosas para que nuestros pacientes lleven la dieta con más facilidad, para aumentar los efectos lipolíticos de la misma, y para solventar los problemas que o bien la obesidad les planteaban o bien los que una dieta les puede plantear. Y con la ventaja que nos da la seguridad de no encontrarnos con ningún efecto secundario indeseable, dada la inocuidad de los productos. FIBRA DIETETICA: En principio la fibra dietética debería ser un complemento esencial de la dieta. Existen numerosos estudios estadísticos que demuestran que el índice de obesidad está en relación directa con el bajo consumo de fibra en la dieta. En nuestro país, está demostrado que el problema de la obesidad se ha disparado conforme la población ha abandonado la dieta mediterránea (muy rica en fibra) y la ha sustituido por alimentos manufacturados pobres en fibra. Pero no solo esto, numerosos estudios epidemiológicos demuestran la importancia de la fibra dietética como preventivo de múltiples enfermedades. La incidencia industrial en las costumbres de la alimentación de los países desarrollados trajo como consecuencia el abuso del consumo de alimentos refinados y por consiguiente la disminución del aporte de fibra en la dieta. Como consecuencia de ello se han incrementado un gran número de enfermedades que consideramos propias de los países industrializados, y que como contrapartida son extremadamente raras en zonas de la Tierra, si se quiere más pobres, pero en las que el consumo de fibra en la dieta es mucho más elevado. Estas patologías, además de la obesidad ya mencionada son: Estreñimiento, Apendicitis, Hernia de Hiato, Diverticulosis intestinal, Cáncer de colon, Hemorroides, Varices, Litiasis biliar, Ateromatosis, Cardiopatía isquémica y Diabetes del adulto. Como vemos tremendamente importantes. Las fibras dietéticas son un conjunto de moléculas de gran tamaño, formadas por polisacáridos, que tienen en común su procedencia del reino vegetal, y que no son digeribles por las enzimas digestivas de nuestro organismo. Por lo tanto no se asimilan y no aportan ninguna caloría. EFECTOS DE LA FIBRA DIETETICA EN LA OBESIDAD: En relación con la pérdida de peso, la
fibra actúa y nos ayuda de las siguientes maneras: Disponemos de una serie de productos basados en la fibra dietética que nos ayudan en gran medida para nuestros objetivos de reducción de peso, y que yo utilizo habitualmente. Como cada uno tiene sus propias peculiaridades, las resumo a continuación: Si queremos una gran cantidad de fibra, con gran poder saciante, un gran componente de arrastre intestinal y ligeramente antidispéptico, yo suelo recomendar la toma de METABOL, además contiene alcachofera, que además de colerético y colagogo es un buen antiedematoso. La dosificación habitualmente utilizada suele ser la toma de dos cápsulas mas o menos una hora antes de la comida y de la cena, con abundante agua, y siempre aconsejo la toma simultánea de una fruta pequeña. En algunos casos aumento la dosis y añado una cápsula a media mañana y otra a media tarde, también con agua y algo de fruta. Si queremos reforzar el efecto metabólico con compuestos más lipolíticos y movilizadores de grasas, utilizo el ADELPLUS que además de un alto contenido en fibra, aportan una serie de elementos de reconocidos efectos lipolíticos y coenzimáticos. La dosificación es la misma que con el anterior producto. Siempre con abundante agua y algo de fruta. Sabemos como ya hemos comentado que la obesidad raramente viene “sola”, existen múltiples patologías que acompañan al problema del exceso de peso, o si no son patologías ya instauradas, sintomatologías típicas y muy frecuentes que son responsables de una gran disminución en la calidad de vida de nuestros pacientes. Probablemente la pérdida ponderal mejore mucho la situación, pero es indudable que si de entrada conseguimos una mejoría clínica de estas desagradables molestias vamos a ganar la confianza del paciente ya que a poca pérdida inicial, la mejoría clínica va a ser evidente. Por otro lado, nuestra obligación es siempre la de solucionar lo que nosotros sabemos, gracias a nuestros conocimientos, que puede ser de riesgo para el paciente al que estamos tratando, aunque el propio paciente, muchas veces, no sea consciente de ello. Como además disponemos de un arsenal terapéutico a base de fitocompuestos, que son totalmente inocuos a las dosis recomendadas y nos garantizan no plantear problemas secundarios, además de ser de extraordinaria efectividad, creo que tenemos todas las garantías de éxito y nuestros pacientes ganarán con ello. La sintomatología y patologías que estadísticamente con más frecuencia encuentro en los pacientes obesos las vamos a enumerar y voy a plantear los tratamientos que yo aplico habitualmente: SINDROMES HEPATICO – BILIARES: Un problema frecuentísimo en pacientes obesos, generalmente con grandes abdómenes prominentes, es la patología dispéptica. Son los típicos pacientes obesos que además presentan problemas de digestiones pesadas, lentas, con gran sensación de plenitud después de haber comido, inflamación abdominal, muchos gases y dificultad para su expulsión etc. Si son mujeres suelen padecer crisis de náuseas y vómitos, muchas veces biliosos y amargos, que se acompañan con gran malestar general y fuertes dolores de cabeza, junto con una sensación continua de “aturdimiento” y de “cabeza hueca”. Pueden presentar estreñimiento, pero casi siempre tienen algún despeño diarréico de heces blanquecinas o amarillentas, mejorando entonces su sintomatología. Indudablemente estamos hablando de una patología hepático – biliar, en la que se pueden conjugar varios procesos a la vez responsables de todo este cortejo sintomático. Por un lado el característico hígado graso típico de los grandes obesos, y por otro, lo que denominamos discinesia biliar muchas veces acompañada de litiasis biliar por culpa de grandes desórdenes y transgresiones dietéticas. Disponemos de un producto que nos va a resolver extraordinariamente esta sintomatología, disminuyendo totalmente la problemática digestiva y que nuestros pacientes van a tomar muy complacidos ya que inmediatamente van a notar sus efectos beneficiosos, es el BHIOERBA – 1 - HB . Su composición está formada por elementos coleréticos, colagogos, protectores hepáticos, carminativos, disquinéticos etc. resolutivos todos ellos de la patología hepático y biliar. ¡¡ Cuantas “jaquecas” y “migrañas” mal diagnosticadas y tratadas hemos resuelto en pacientes afectas de intensos dolores de cabeza al normalizar su funcionamiento hepático y biliar!!. La dosificación suele ser de una cucharada grande (10 cc) después de las tres principales comidas del día. VARICES: El síndrome varicoso es otro problema muy frecuente
en la población femenina y que se agudiza con la obesidad. De hecho,
cantidad de pacientes acuden a nuestra consulta por la sintomatología
que las varices les produce y que achacan a los kilos de más. Pesadez,
cansancio, dolor, picores etc. forman parte del cortejo sintomático
del proceso varicoso. Síntomas que además se agudizan con
el sobrepeso. EDEMAS: Bien acompañando al síndrome varicoso,
bien como entidad clínica propia o bien manifestándose los
días previos a la menstruación, la sensación de edematización,
sobre todo en las piernas, es tremendamente frecuente en la población
femenina, y más aún con sobrepeso. En unas se manifiesta
clínicamente y objetivamente de forma continua en forma de engrosamientos
y acúmulos celulíticos a lo largo de las extremidades inferiores.
En otras simplemente nos manifiestan sensación importante de “retención
de líquidos” acompañadas de pesadez y cansancio de
las piernas. Sobre todo es importante en profesiones en las que deben
permanecer largo tiempo de pié sin moverse. Todas coinciden en
lo molesto que resulta esa sensación extraña de “inflamación”
en las piernas y evidencian que existe una alteración de los sistemas
de drenaje y de los linfáticos que propician una disminución
del retorno de líquidos. Sea o no una patología meramente
estética (celulitis), los fitoterápicos que componen el
producto ya nombrado en el capítulo de la celulitis BHIOERBA
– 3 – LD actúan como linfocinéticos,
antiedematosos y protectores de la microcirculación, son como ya
hemos comentado el tratamiento de elección para el problema celulítico,
pero también cuando la manifestación es funcional y se manifiesta
como cuadro clínico propio. ANEMIAS – CANSANCIO (ASTENIA) Estamos acostumbrados, y es un gran error, a asociar
mentalmente la anemia con la delgadez extrema, y esto no es del todo cierto.
Es muy frecuente encontrarnos con pacientes femeninas que además
de un importante grado de obesidad, presentan una sintomatología
típica de cansancio y agotamiento general, que ellas achacan a
su excesivo peso, y que cuando realizamos una sencilla analítica
nos sorprendemos al comprobar un déficit importante de sus reservas
de hierro, acompañado o no de déficit de glóbulos
rojos o de hemoglobina. Son las frecuentes anemias causadas por reglas
más o menos abundantes, que han producido pérdidas de hierro
pequeñas pero continuas y que junto a los desordenes dietéticos
al final se manifiestan con una sintomatología importante. Obviamente
no podemos plantearnos un tratamiento dietético de perdida de peso
sin atender este problema de forma conjunta, ya que podríamos empeorarlo
mucho más y al final nuestra paciente abandonaría la dieta
o necesitaríamos medidas mucho más urgentes. Necesitamos
mejorar rápidamente el nivel de las reservas de hierro y mejorar
el estado clínico consiguiendo la pérdida de peso deseada
pero, a la vez, que se encuentren fuertes y con “energía”.
Y la única manera es abasteciendo al organismo de hierro y de los
cofactores de asimilación de este hierro que garanticen un llenado
de las reservas lo más rápido y efectivo posible. Yo utilizo
sistemáticamente BHIOERBA - 2 - FF , jarabe
formulado a base de Hierro orgánico, Hibisco, Alhova, Escaramujo,
Remolacha y Grosellero, y todas la vitaminas y cofactores de asimilación
de éste hierro, que le condicionan la gran rapidez de absorción
y aprovechamiento del hierro que suministra. No tiene efectos colaterales,
y su aceptabilidad por el sistema digestivo es perfecta. Además
es tremendamente notoria la rapidez con que las pacientes manifiestan
la recuperación de su “tono vital”. Recomiendo la toma
de una sola cuchara grande (10 cc) al día, preferentemente por
las mañanas y acompañado de un zumo de naranja. MENOPAUSIA: Definimos la menopausia como el cese permanente de las menstruaciones que resulta de la pérdida de actividad folicular ovárica. La menopausia puede ser espontánea, aparece en la mayoría de las mujeres entre los 45 y 52 años, o quirúrgica, cuando por algún motivo se extirpan los ovarios. El término perimenopausia o climaterio comprende el periodo inmediatamente anterior a la aparición de la menopausia y como mínimo un año después de la aparición de ésta. Nos encontramos en una época de la mujer, que aunque siempre debemos considerarla como “normal” y fisiológica, es indudable que tiene una serie de connotaciones especiales debido a la sintomatología variada y multisistémica que puede ocasionar. La sintomatología clásica de la menopausia la podemos someramente clasificar por sistemas bajo el siguiente esquema: a) Alteraciones vasomotoras, que incluirían
los clásicos sofocos, sudoración profusa, mayoritariamente
nocturna, a veces con palpitaciones y sensación de angustia. Si a todo este panorama nada alentador, nos encontramos con el problema añadido de una obesidad que vencer, comprenderemos que o facilitamos y mejoramos la situación, o nuestras perspectivas de éxito con nuestra paciente se reducen considerablemente. Como norma en estos casos yo recomiendo un fitocompuesto que además de ser actualmente el más completo en cuanto a antioxidantes y antirradicales libres, con lo cual actúa extraordinariamente como antienvejecimiento, aporta Eleuterococo, que actúa como adaptógeno, antiasténico y desestresante. Contiene Onagra, con lo que suplementamos en ácidos grasos poliinsaturados que funciona muy bien en piel y mucosas, Calcio y Boro, evitando las pérdidas óseas y aportando calcio, algo de hierro y minerales y vitaminas. El producto se llama BORONAGRA y la dosificación habitual es de dos comprimidos en el desayuno y uno en la comida. Diversos estudios realizados con la población
femenina asiática en edad menopáusica, demostraron que el
consumo de productos derivados de la soja, y en especial de Isoflavonas,
hacía que presentasen una disminución significativa de síntomas
menopáusicos en comparación con la población femenina
occidental del mismo grupo. PIEL , CABELLOS Y UÑAS No es nada extraño que en los controles periódicos
que realizamos a nuestras pacientes sometidas a un tratamiento dietético
de su obesidad nos manifiesten síntomas como sequedad de la piel,
aumento de la caída del cabello, fragilidad de las uñas,
haciéndose más quebradizas, descamación de la piel
etc. etc. son síntomas que no debemos menospreciar puesto que aunque
no peligra “evidentemente” la vida de la afectada, por un
lado es un inconveniente estético que está en nuestra mano
evitar, pero por otro, y considero más importante, nos están
poniendo en evidencia que seguramente nos enfrentamos a un proceso carencial,
vitamínico o mineral, que si dejamos evolucionar nos puede traer
consecuencias más importantes. Puede ser que la dieta no sea todo
lo completa que debería ser. Tal vez, y es lo mas probable, que
el problema ya existiera, y al perder peso se manifieste con más
virulencia. SINDROME ANSIOSO O DEPRESIVO LEVE: Que las pacientes obesas manifiesten cierto grado de inestabilidad emocional es algo que constatamos en nuestras consultas todos los días. Por un lado la falta de aceptación estética con ellas mismas, sumada a las presiones socioculturales, y por qué no decirlo, la poca aceptación por parte de su entorno en muchos casos, conlleva a crear círculos viciosos de comportamiento que en la mayoría de los casos acaban agravando el propio problema del sobrepeso. Tanto la jovencita obesa, con sus peculiaridades, como la mujer obesa con las suyas, ante la falta muchas veces de cariño, y otras de comprensión, cuando no de ánimo, caen en la autocompensación de la comida fácil y muchas veces compulsiva, como desagravio de un hecho poco agradable, creando posteriormente un sentimiento de culpabilidad, que conlleva un hundimiento moral más importante, y la búsqueda posterior de otra compensación culinaria, con lo que cerramos el círculo anteriormente comentando, agravando el problema de la obesidad y creando un estado de ansiedad permanente o un proceso depresivo leve, que desde luego no es el más aconsejable para enfrentarse a un planteamiento dietético resolutivo. Siempre que sospecho o evidencio un estado de estas características, acudo a una planta que me proporciona el equilibrio mental necesario para que mis pacientes consigan seguir con ánimos y efectividad el tratamiento que les he planteado, se trata del Hypéricum Perforatum. Tiene una gran tradición de uso en Medicina Tradicional por sus numerosas virtudes medicinales, y se sabe que ya en la antigua Grecia se utilizaba en el tratamiento de numerosos procesos, entre ellos, el insomnio, nerviosismo y depresión. En la actualidad, gracias a los numerosos estudios clínicos que se han realizado, y que han corroborado sus cualidades terapéuticas, y sus mecanismos de acción, se viene utilizando con cada vez más asiduidad en el tratamiento de procesos depresivos, y ansiosos como alternativa a los antidepresivos convencionales gracias a su prácticamente carencia de efectos secundarios y a los excelentes resultados que comporta. Los componentes activos más importantes de esta planta son las hipericinas y seudohipericinas, habiéndose demostrado en estudios sobre receptores in vitro y en ensayos enzimáticos que poseen afinidad con los receptores NMDA. Sin embargo, en los mismos ensayos se ha constatado que es el “Totum” de la planta, principalmente los flavonoides y cumarinas que contiene los que poseen una importante afinidad de receptores con la adenosína, GABAA, GABAB, benzodiacepina, inositol – trifosfato, y monoamino oxidasa (MAO) A y B. En otros ensayos se ha demostrado la capacidad de inhibir la captación sináptica de serotonina, dopamina y norepinefrina, disminuyendo los receptores beta y aumentando los receptores 5-HT-2 en las neuronas corticales frontales. Por lo que podemos intuir que el mecanismo bioquímico de actuación del Hipérico es similar al de otros antidepresivos como por ejemplo los tricíclicos. Utilizo un preparado a base de extracto de Hypérico denominado DISTONICUM, estandarizado al 0,45% de Hipericinas totales, y la dosis habitual oscila entre dos o tres cápsulas diarias, aconsejándolo tomar siempre a las mismas horas. Tiene, a parte de los buenos resultados que comporta, una serie de grandes ventajas con respecto a otros ansiolíticos o antidepresivos de uso habitual: No produce dependencia. Carece de efectos sobre el sistema nervioso simpático y parasimpático: no produce estreñimiento, ni sequedad de boca ni retención de orina. No causa disminución de la líbido. No interacciona con el alcohol ni con ningún alimento. No disminuye la capacidad de conducir o manejar maquinaria etc. etc. por lo que la paciente lo acepta perfectamente, ya que en seguida comprueba como mejora su estado de ánimo, y disminuyen sus momentos de tristeza y de hundimiento moral, duerme mejor y se encuentra más relajada y “dueña de sí misma”. ARTROSIS Ya hemos comentado que es muy frecuente la asociación de obesidad y artrosis, principalmente de las extremidades inferiores, rodilla, cadera, tobillos. De hecho, muy pocos obesos, que no tratan su problema de sobrepeso se salvan de padecer una enfermedad reumática degenerativa artrósica. Está claro que la primera medida ante un enfermo de artrosis obeso es la reducción ponderal. Pero nos encontramos las más de las veces con que se han preocupado de su artrosis sin preocuparse de la reducción de peso, y lo frecuente es encontrarnos con pacientes obesos, que llevan mucho tiempo tomando antiinflamatorios por vía oral, con molestias digestivas importantes, que el problema no se les resuelve, que en muchos casos han tenido que recurrir a la toma de corticoides, con lo que se agudiza el problema digestivo y además les hacen ganar peso. Para colmo, suelen picotear entre horas muy a menudo bollería o productos ricos en grasas e hidratos para calmar las molestias del estómago, con lo que el aumento de peso puede ser desesperante. ¿Qué hacer en estos casos?. Lo más importante es plantear una dieta en la que el alimento esté distribuido en muchas y pequeñas tomas, fundamentalmente de fruta,(evitando las frutas ácidas: naranjas, pomelos etc.) esto va a permitir disminuir la hiperacidez gástrica y que al menos esas molestias cesen, y estamos instaurando una dieta muy depurativa. Lo segundo es intentar medidas terapéuticas no agresivas para permitir además de una pérdida de peso, la mejoría en la calidad de vida que el problema reumático les está negando. Estas medidas dependerán del momento con que nos encontremos de la enfermedad. Si el paciente acude a nuestra consulta en un momento álgido de la patología artrósica, con gran componente de dolor, inflamación, edema, contractura muscular e impotencia funcional lo más importante es calmar estas molestias sin crear efectos secundarios indeseables. Yo acudo a un preparado fitoterápico que aúna estos efectos terapéuticos antirreumáticos, siendo un excelente antiinflamatorio, decontracturante, antiedematoso, analgésico, depurativo y remineralizante. Se denomina CONDRORAL, aporta gran cantidad de oligoelementos, aminoácidos, vitaminas y lo considero el antirreumático más completo y cómodo de tomar, además no presenta los efectos indeseables de los analgésicos y antiinflamatorios clásicos. Se presenta en viales bebibles y con uno o dos viales al día la mejora es evidente. En casi todos los casos complemento la acción del fitocompuesto con un producto homeopático denominado CONDRODISTROFIN, formulado con dilucciones homeopáticas de Acido formícicum, Rhus Toxicodendrum, Bryonia, Arnica, Spírea Ulmaria, Cartílago Suis y Acónitum. Cubre el más amplio abanico de actuación antirreumática en homeopatía y no presenta ningún tipo de efecto colateral indeseable. Suelo aplicarlo una vez por semana vía mesoterapéutica y recomiendo la toma de una ampolla por vía oral, sublingual en ayunas dos días a la semana. Si la patología se circunscribe a una articulación accesible (rodillas, codos, tobillos, espalda etc.) todavía me gusta completar el tratamiento con un antirreumático de uso tópico. También es un fitocompuesto y de máximo poder de penetración, utilizo el CONDROGEL, formulado a base de Harpagofito, Aloe Vera, Arnica, Caléndula, Cosuelda, Maya, Canela, Cayeput, Eucalipto, Clavo, Tepezcohuite, y Trementina que le proporciona una vasodilatación que permite aumentar la penetración de los principios activos. Produce un efecto analgésico inmediato de la articulación afectada y un duradero efecto antiinflamatorio, así como una gran relajación de la musculatura contracturada. Recomiendo su aplicación dos veces al día por el paciente con un suave masaje periarticular. Funciona muy bien los tratamientos oclusivos durante la noche. Se aplica una cierta cantidad de CONDROGEL en la articulación afectada y se cubre con un paño o venda no opresiva durante toda la noche. Si por el contrario no estamos en un momento álgido
de la patología artrósica, no debemos olvidar que la enfermedad
inexorablemente avanza produciendo una degeneración del cartílago
hialino intraarticular y una alteración del hueso que en un extremo
puede llegar a hacer inservible la articulación. El sobrepeso es
uno de los factores más importantes que afectan a la evolución
de la artrosis, con lo que su reducción debe ser prioritaria, pero
debemos y podemos actuar mitigando en lo posible el avance de la enfermedad
aportando a la dieta los nutrientes que componen la sustancia fundamental
y estructural del cartílago dañado (colágeno, Ac.
Hialurónico, Proteoglicanos etc.) y por otro los minerales y oligoelementos
imprescindibles para evitar la rarefacción y la pérdida
de masa ósea. Es pues una función frenadora del avance degenerativo
de la enfermedad, reforzando en lo posible las estructuras dañadas.
Yo recomiendo CONDROVIT – Ca, contiene Sulfato
de condroitina, Glucosamina. Citrato ferroso. Fluoruro sódico.
Selenito sódico. Gluconato de manganeso. Cobre – oro –
plata. DL – Fenilalanina. L – Tirosina. Vitaminas C, D, E,
B-1, B-2, B-6 y B-12. Betacaroteno. Gluconato de cobalto. Acido cítrico.
Estearato de magnesio. Es decir, como vemos, todos ellos materiales estructurales
óseos y cartilaginosos junto con todos los cofactores de asimilación
que hacen posible su total integración el las estructuras dañadas.
Yo suelo recomendar la toma de dos cápsulas al día. Pero
recalcando que tendrá que ser por mucho tiempo. Yo utilizo sistemáticamente la Homeopatía Lipolítica en todos los tratamientos de obesidad. Primero porque no presenta ningún efecto secundario indeseable ni tiene contraindicaciones, segundo porque en ningún caso presenta problemas ni de adicción ni de acostumbramiento, ni tampoco plantea problemas de efecto rebote. Así, me encuentro con un complemento que realmente cumple todos los requisitos de inocuidad por un lado y de efectividad por otro. La formulación que empleo se presenta en ampollas de 2 ml. Que también son inyectables con lo que me permiten su utilización por vía mesoterapéutica en obesidades localizadas o cuando interesa forzar la pérdida de una zona del organismo más que en otra para conseguir una proporción más estética. Se denomina METABOLITES, y su composición (Graphites, Levotyroxin, Fucus, ATP, AMPc, y Tiratricol en dilucciones homeopatizadas) me permiten actuar por un lado sobre la tendencia constitucional a la adiposis y por otro a nivel intraadipocitario inhibe las fosfodiesterasas que son unas enzimas que bloquean la lipólisis, por lo tanto favorecemos la transformación de los triglicéridos (grasas) en sus metabolitos (Acidos grasos y Glicerol), es decir la combustión grasa. Suelo recomendar la toma de dos a tres ampollas a la semana, siempre en ayunas, y disueltas en un poco de agua, si es posible manteniéndolas durante unos instantes en la boca para favorecer su absorción sublingual. Para mayor comodidad de mis pacientes, y con los mismos resultados que con METABOLITES, suelo utilizar como complemento de la dieta de efectos lipolíticos y drenantes un nuevo producto denominado TURMALIN, aúna la tradición de la farmacopea homeopática con los efectos terapéuticos de los oligoelementos. Su fundamento de acción es similar, como hemos dicho, al de METABOLITES, y sus efectos terapéuticos también. Presenta la novedad de su efecto drenante y la comodidad de su uso, ya que se presenta en forma de gotas, evitando lo que para algunos puede ser una molestia de tener que romper las ampollas etc. Su dosificación es muy fácil, 60 gotas, disueltas en un dedo de agua, en ayunas, nada más levantarse por las mañanas, todos los días. DISLIPEMIA: El aumento de los triglicéridos en sangre es una consecuencia inmediata de la obesidad. Y sabemos que es uno de los factores mas comunes encontrados en pacientes obesos que han sufrido una cardiopatía isquémica. La dieta de reducción de peso es innegable que constituye la mejor medida para reducir la cantidad de triglicéridos en sangre. La fibra dietética es el mejor arma de ayuda en estos pacientes obesos. Ya hemos comentado el efecto de arrastre que supone a nivel intestinal de las moléculas grasas. En los casos de Hipercolesterolemia, debemos valorar realmente la distribución que existe de las distintas fracciones del colesterol. Si nos centramos exclusivamente en el terreno práctico, la finalidad de todo tratamiento de una alteración del colesterol es básicamente la de disminuir las cifras de colesterol total, a consta de que disminuyan las cifras del colesterol LDL que es el aterogénico, responsable del depósito de grasa en el endotelio arterial y el aumento de las cifras del HDL colesterol que evita precisamente que se depositen tales grasas. La dieta es nuestra mejor aliada. Abundantes frutas y fibras en múltiples pequeñas tomas, reducción al máximo de grasas polisaturadas (mantequillas, Grasas animales etc.), aumento de la cantidad de grasas poliinsaturadas (aceite de oliva y pescado azul fundamentalmente). Para el aumento específico del colesterol – HDL, lo mejor es el ejercicio moderado y continuo, paseos, bicicleta etc. Y además, la Fitoterapia nos ofrece una gran ayuda con principios activos derivados de las plantas que sabemos tienen un efecto claramente hipocolesterolemiante y protector del endotelio arterial. Pino, Romero, Shii – Ta – Ke, Lecitina de Soja, Limón poseen estas propiedades. Yo recomiendo la toma de un producto basado en estos componentes, se llama BETACOLESTERON. Con la toma de una cucharadita pequeña disuelta en un poco de agua 30 minutos después de comida y cena ayudamos enormemente a normalizar las distintas cifras de colesterol. MUJER OBESA GESTANTE: Es muy importante dejar claro que el embarazo no debe considerarse un periodo en el que no se pueda seguir con un tratamiento de la obesidad de la madre. Los requerimientos energéticos del feto, de aproximadamente 200 Kcal. al día pueden perfectamente proceder de las reservas grasas de la madre, y con más razón si estas son excesivas. Además, está perfectamente demostrado que una reducción dietética en la madre obesa no altera en lo más mínimo el desarrollo normal del futuro bebé. Teniendo en cuenta que posiblemente estemos de esta forma previniendo una futura obesidad tanto de la madre como de su hijo. Por supuesto no estamos hablando de plantear a la embarazada una dieta rigurosa o extrema, sino todo lo contrario, equilibrada, sana, con todos los nutrientes necesarios para el normal desarrollo de su estado y perfectamente suplementada con calcio, hierro, y proteínas de alta calidad biológica (carne, hígado, leche, queso etc.) lo que no quita para que no solamente no gane peso sino que de una forma prudente, incluso pierda alguno de esos kilos que le sobran. Es normal encontrarnos con periodos en el embarazo caracterizados bien por un aumento del apetito, bien con una serie de “apetencias”, que en la mayoría de los casos simplemente traslucen un estado anímico especial. No es lo mismo solucionarlos con tomas de frutas que con galletas, chocolates o bollerías insanas. Aquí juega un papel fundamental el terapeuta para encauzar y dar alternativas válidas y dietéticamente correctas a la paciente para que pueda salir airosa de esos momentos “especiales” y conseguir los fines propuestos. Por lo demás, insisto, no hay razones para un trato excesivamente especial, dieta sana y equilibrada, suplementos de calcio y hierro, abundantes proteínas y sobre todo paseos tranquilos y a diario, y no dejar que caiga en momentos psicológicos de debilidad que se traduzcan en comidas poco saludables. MUJER OBESA LACTANTE: En este periodo el planteamiento es algo distinto, las necesidades calóricas de la madre se ven en mayor grado aumentadas que durante el embarazo y no hay razones científicas que evidencien los beneficios de una reducción calórica durante el periodo de la lactancia. Hay conceptos que debemos aclarar, durante la lactancia el organismo sufre unos ajustes que requieren un mayor aporte energético vinculado a la producción de leche, el dicho popular de “comer para dos”, que no tiene ningún viso de realidad durante el embarazo, durante la lactancia está perfectamente justificado. La dieta de la lactante debe estar perfectamente ajustada, equilibrada y suplementada en nutrientes, fundamentalmente calcio y proteínas de alta calidad biológica, además de vitaminas y otros minerales, glúcidos y lípidos como para suplir las necesidades metabólicas de un organismo que durante este periodo está literalmente volcado en el suministro de energía a las glándulas mamarias para la producción y secreción láctea. Esto no quiere decir que durante la lactancia, obligatoriamente deben ganar peso de forma incontrolada, pero tampoco, que supediten sus aspiraciones estéticas a la salud y ganancias afectivas que la lactancia materna supone para los hijos. Creo que tiempo tenemos después de este periodo “delicado” de ajustar un poco más la dieta de la madre y con la ayuda de ejercicio físico conseguir la “figura” que pudiese haber estropeado durante este periodo. Es cuestión de prioridades. Como se puede apreciar mi criterio durante el periodo de la lactancia no puede ser más conservador. Yo siempre espero a que termine y actúo después con todas las correcciones dietéticas y suplementos que sean necesarios, pero durante este tiempo mi actitud siempre es expectante. EL NIÑO OBESO: Permítanme unas matizaciones, antes de instaurar un tratamiento dietético severo de pérdida de peso en un niño hay que estar muy seguros del diagnóstico de obesidad o sobrepeso en este niño. Y los índices que puedan relacionar simplemente talla y peso en este caso no sirven. La definición de obesidad en este periodo debe basarse en medidas de los pliegues de la piel o cualquier otro método (impedancia) más científico y exacto, y realizado por especialistas en la materia. El niño crece muy rápidamente y no podemos vaticinar si los estándares de peso / talla se estabilizarán en poco tiempo cuando el niño, simplemente “pegue un estirón”, evitándole los posibles traumas psicológicos de un sometimiento a dieta innecesario. No es bueno someter a los niños a restricciones dietéticas irracionales por el afán de solucionar una tendencia a la gordura. Nos cansamos de ver niños con sobrepesos refractarios al estrés al que los someten advertencias y temores paternos que no quieren que sus niños sean “gordos”. Los conflictos y sensaciones de culpabilidad de estos niños pueden llegar a alterar el desarrollo de su personalidad de tal manera que sean los verdaderamente responsables de su obesidad futura. En una dieta de un niño no deben faltar los nutrientes básicos desde el punto de vista energético: cereales, verduras, legumbres, etc. Es muy conveniente reeducar sus gustos en el sentido que acepten carnes y pescados tanto blancos como azules por el contenido de proteínas de alto valor biológico como yodo. Suplementaremos la dieta con cantidades importantes de lácteos: leche, yogur, quesos frescos etc. ya que aportarán el calcio necesario para su normal crecimiento. Haremos que tomen abundante cantidad de frutas por su contenido en vitaminas, fibra y minerales, y las utilizaremos como comodines para poder tomar entre horas, aprovechando así su máxima capacidad de absorción y como “tentempié” entre comida y comida. No podemos privarles de patatas, pastas y pan, aunque intentaremos que moderen su consumo. Y fundamentalmente intentaremos que la dieta sea lo más variada, rica y gustosa para los niños. Otra cosa distinta es que intentemos educar en cuanto a la calidad de la alimentación, e intentemos justificar la no toma de ciertos alimentos que por su alto contenido en grasas incitemos al niño a que los contemple como perjudiciales para su salud, más que como generadores de gordura. No es lógico la abundancia de bollería, fritos, salsas y refrescos azucarados etc. con los que se bombardea a los niños publicitariamente, y que sí pueden ser, si el niño se adicciona a ellos los responsables de su sobrepeso. Resumiendo, educación en cuanto a los distintos sabores y calidades de los distintos alimentos, búsqueda de la aceptabilidad de todos ellos por parte del niño, dieta variada y divertida, completa y suficiente para su normal crecimiento, abundantes frutas entre horas como mitigadoras de su apetito, y restricción de alimentos “basura”, como aceptación por parte del niño de su peligrosidad para su salud, más que como prohibición y reproche por culpa de su sobrepeso. EL ANCIANO OBESO: En primer lugar debemos hacer diferencias con el problemas que nos podemos encontrar. Ancianidad no es lo mismo que decrepitud, hay cantidad de “viejos jóvenes” que pueden ser la envidia de vitalidad de muchos jóvenes que a pesar de sus pocos años, mentalmente son unos “viejos de solemnidad”. En estos jóvenes “mayores”, incluso el afán de conservar una estética puede hacerles candidatos a desear o necesitar alguna corrección dietética para quitarse “esos kilos de más”, bien pues perfecto y un BIEN por ellos. En segundo lugar, indudablemente, debemos de valorar si la obesidad o el sobrepeso es el causante de sus patologías, o bien son sus patologías, que por estas fechas suelen ser mas abundantes las que aconsejan una pérdida de peso. La hipertensión arterial, la diabetes, la hipercolesterolemias o los problemas neurológicos y mentales son mucho más frecuentes en la tercera edad que en la juventud, e invariablemente nos van a condicionar las pautas dietéticas que planteemos. En el anciano, invariablemente se produce una pérdida del funcionamiento de todo su organismo, disminuyen las reservas grasas, proteicas y de minerales, afectando a una funcionalidad que se ve mermada cada vez más por estas carencias que además son progresivas. Lo curioso es que encontrarnos con términos medios en la ancianidad es francamente cada vez más difícil. O vemos al típico anciano con las capacidades mentales muy afectadas, decrépito, con cantidad de patologías añadidas, o por el contrario, nos encontramos con el anciano pletórico de fuerzas físicas y mentales que por diversos condicionantes psicológicos realiza un abuso de su ingesta diaria y ha desarrollado una obesidad preocupante que aconseje seriamente la reducción ponderal como ayuda a sus patologías típicas de la edad, o como prevención para que éstas no se desarrollen. Si el problema es éste último, debemos tener claro que la dieta del anciano difiere muy poco de la que hemos planteado para el general de la población. Debemos aportarle gran cantidad de material proteico de alta calidad biológica para que disponga de suficiente material plástico que pueda recomponer sus estructuras y sistemas. Abundantes vitaminas, minerales y oligoelementos en forma de frutas y hortalizas puesto que su sistema digestivo puede ser algo deficiente y no ser capaz de extraerlos completamente. Mucho calcio por su problema óseo en forma de leche, quesos frescos y yogures. Abundante fibra en forma de verduras de hoja y tallo que además ayudarán a solucionar el estreñimiento, que también suele ser un problema común. Acidos grasos poliinsaturados, fundamentalmente del aceite de oliva o pescados azules. Y por supuesto reduciremos su aporte calórico disminuyendo la cantidad de hidratos refinados, aportando menos cantidad de bollería, dulces, pan, féculas etc. etc. Tendremos cuidado con la sal en las comidas. El anciano, debido a la disminución de la calidad sensorial tiende a gustar de comidas más fuertes y saladas, con lo que puede empeorar un problema tensional o bien ocasionarlo. También intentaremos una rutina, es importante ya que el anciano necesita una disciplina que le aporte seguridad y sensación de protección. Quizás sea nuestra mejor aliada, el marcar pautas muy concretas y rutinarias, del mejor cumplimiento de las indicaciones dietéticas por su parte. La Fitoterapia nos aporta una gran ayuda en estos casos. Básicamente nos sirven todos los consejos y productos que hemos comentado en cada una de las patologías con anterioridad. Pero no quiero dejar de nombrar un producto que yo recomiendo con mucha asiduidad a mis pacientes ancianos, les aporta gran cantidad de antioxidantes, antirradicales libres y nutrientes específicos para su sistema óseo y cerebral. Es el BORONAGRA que ya conocemos y les aconsejo la toma de dos cápsulas al día como suplemento de su dieta. Como terapia básica y constante para luchar contra el deterioro de la senescencia (envejecimiento progresivo) yo a mis paciente siempre les recomiendo la toma diaria de MUSCLEBIG – ORAL. Es un producto que reúne todos los factores homeopáticos antienvejecimiento, reafirmante, potenciador muscular, desfatigante, antiasténico etc., es en realidad un remedio geriátrico de primera fila y sin ningún tipo de incompatibilidad, ni interacciones ni contraindicaciones. Normalmente recomiendo la toma de 60 gotas en ayunas en un dedo de agua. ==============================================
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